Una explotación con historia
En plena Sierra Morena, en un entorno natural incomparable, el Cortijo de Santa Amalia mantiene viva una tradición ganadera que se remonta a la trashumancia de los llamados «serranos» de Guadalajara y Cuenca, que traían a invernar sus ganaderías a estas tierras.
Hoy, esa forma respetuosa de entender el campo, sigue presente en nuestra ganadería vacuna, integrada en una explotación mixta de referencia.
El ganado vacuno y equino conviven en perfecta armonía en las instalaciones del cortijo, cuya finca alcanza las 613 ha, con amplias zonas de pasto para que los animales se críen en un entorno natural.
La finca, adquirida por la familia Araúz de Robles en 1946, ha sido desde sus orígenes una explotación ganadera, dedicada a la cría de caballos y vacas, y también agrícola, con cultivos de olivar y cereal. Actualmente, sigue conservando tanto la actividad pecuaria como la producción de aceite, y se ha convertido en un referente de la provincia de Jaén.
En los años cincuenta, Santa Amalia fue declarada explotación agro‑ganadera ejemplar, y hoy seguimos fieles a ese espíritu, adaptando nuestras instalaciones y trabajo a los estándares actuales, pero sin renunciar a la esencia del cortijo y su entorno.
La ganadería vacuna forma parte del alma del cortijo, de su paisaje y de las historias que aquí se han vivido durante generaciones. El ganado se integra en Santa Amalia con el olivar y la yeguada, en un lugar que une naturaleza, cultura rural y tradición familiar.
Nuestro ganado vacuno pasta en una finca de más de 600 hectáreas, donde conviven las áreas de dehesa, monte, zonas de campiña y olivar, creando un entorno diverso y equilibrado.
Los animales son criados en libertad, creando un vínculo con el entorno que se refleja en su desarrollo.
Las instalaciones del cortijo, están preparadas para ofrecer al ganado los cuidados que necesitan, con un equipo con amplia experiencia que continúa la tradición ganadera con el mismo cariño y pasión que antaño.
La gestión de la finca combina experiencia, tradición y uso responsable del territorio, garantizando el bienestar de los animales y el respeto por un paisaje de alto valor ecológico.