Amalia Morena, el aceite virgen extra que nace en el corazón del Cortijo de Santa Amalia, un rincón mágico de Jaén donde la tradición familiar se fusiona con la tierra serrana para crear un sabor inolvidable.
Amalia Morena destaca por su aroma intenso y equilibrado, con notas afrutadas, y un sabor que perdura en el paladar. Su color verde-oro refleja frescura pura, siendo un aceite de oliva virgen extra ideal para la cocina mediterránea.
Proviene exclusivamente de la variedad picual, la reina de las aceitunas españolas, conocida por aportar múltiples beneficios saludables. En nuestras olivas, esta variedad alcanza su máxima expresión gracias al clima serrano de la provincia de Jaén.
Tan exquisito resultaba el aceite de Santa Amalia, que la Jefatura del Estado lo elegía por su refinamiento único. Hoy, Amalia morena sigue conquistando a los paladares más exigentes.
En una zona de amplia tradición olivarera reconocida en todo el mundo, el aceite Amalia Morena destaca por una producción que respira tradición, mimo y dedicación familiar, para preservar su esencia privilegiada.
Nuestros particulares olivos crecen en lomas de Sierra Morena, sobre un suelo exclusivo de canto rodado y guijarros que drena perfectamente y enriquece el fruto con minerales únicos. Este marco tradicional, cuidado con pasión generación tras generación, da al aceite su carácter inigualable.
La producción de aceite en el Cortijo de Santa Amalia ha pasado de un proceso artesanal, afianzado por manos expertas, a un sistema moderno y eficiente, pero que mantiene la esencia tradicional.
Los olivos, siguen siendo cuidados día a día con dedicación, cariño y respeto, reflejando el producto que de ellos se obtiene, la riqueza de estas tierras serranas.
Antaño, la producción era parte de una inmensa pero apasionante tarea manual. La aceituna se vareaba con varas de avellano, se molturaba en piedras de granito local, se batía con agua caliente y se prensaba hidráulicamente en capachos de esparto, con operarios purgando cada paso para separar el oro verde.
Hoy, la antigua almazara, ejemplar en su día, ha quedado en desuso, siendo reemplazada por un proceso de producción industrial, sin apenas intervención humana, que preserva al máximo las cualidades de este magnífico producto.
Con un sabor puro, heredado de procesos de producción ancestrales adaptados a la modernidad.
Procedente de un olivar privilegiado, emplazado en colinas de guijarros, que le aporta características inigualables.
Eleva tus platos con su personalidad vibrante y duradera.